Las placas de presión han sido equipadas con sensores para medir las fuerzas ejercidas sobre el suelo al estar de pie, caminar o correr. La investigación biomecánica utiliza placas de presión de alta frecuencia (1,000 Hz+) que proporcionan datos exactos sobre vectores de fuerza, torsiones articulares y absorción de energía, lo que permite un estudio completo sobre la eficiencia de la marcha. En la práctica clínica, las placas de presión ayudan a diagnosticar una marcha parkinsoniana o inestabilidad crónica del tobillo midiendo la simetría del paso y los patrones de soporte de peso en la marcha. Otros usos industriales incluyen la fabricación de ortóticos, donde las placas de presión se utilizan para asegurar la calidad en la medición automatizada de los datos de presión de las plantillas antes y después de la producción. Las placas de presión inalámbricas y portátiles son ideales para su uso en clínicas móviles y eventos deportivos, ya que ofrecen datos instantáneos relacionados con la función del pie y permiten recomendaciones inmediatas sobre el calzado o la rehabilitación.