Dentro de la cirugía ortopédica, la presión en el pie es una de las métricas más importantes utilizadas para seguir el progreso de la recuperación debido a su relevancia en la curación de procedimientos ortopédicos. La medición de actividades de soporte de peso en la fase postoperatoria de cirugías como la bunionectomía o la fusión de tobillo se realiza utilizando plantillas sensibles a la presión o placas de fuerza, que ayudan a asegurar que los pacientes no superen los límites de presión seguros para el sitio quirúrgico. Por ejemplo, durante la rehabilitación tras la reconstrucción del LCA, es seguro aumentar gradualmente la presión en el antepié durante seis semanas hasta un cierto límite para permitir la progresión del soporte parcial al total. Esta información también ayuda a detectar patrones de marcha compensatorios, como el desplazamiento de peso hacia el aspecto lateral del pie debido al dolor, lo cual puede ser perjudicial ya que podría causar condiciones secundarias posteriores como el síndrome del banda iliotibial. Al medir objetivamente el proceso de curación, el monitoreo de la presión en el pie mejora la precisión respecto a complicaciones y optimiza los cronogramas de hitos de rehabilitación.